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Sorprendente Almería – III KDD Trail

Muchas veces no nos paramos a contemplar todo aquello que nos rodea, ni siquiera estando inmersos, somos capaces de percibir y sentir aquello que vemos, de impregnarnos y formar parte de ello, y nos limitamos a mirar a todos los lados, sin llegar a ver nada.

Esta es la historia de cinco traileros con ganas de vivir cada kilómetro y cada minuto, para sentirlos como metros y segundos, y emborracharse de todo ello paraafrontar, con la resaca de la aventura vivida, la cotidianidad del resto de la semana.

Amanece en Almería. Son las ocho de la mañana. Hoy hemos quedado antes de lo habitual pues la ruta promete ser larga.

Parayos, es el primero en llegar y, por desgracia, el primero en irse puesto que sus obligaciones familiares se lo impiden. Valiente madrugón para acompañarnos en el desayuno y dura despedida al ver a sus compañeros partir a la aventura. Seguro que en la próxima nos vemos. Al poco, ya estamos todos: motoruge, magustin78, freewind, garrigs, parayos y un servidor.

Desayunados y ansiosos por comenzar la marcha.

Nos dirigimos a Ohanes por una carretera secundaria bastante entretenida. Ohanes es un pueblo situado en la sierra alpujarreña, a unos 50 km de Almería. Pasado éste, a escasos kilómetros en dirección a Tices, se encuentra el Santuario de la Virgen de Tices, donde hicimos una breve parada.

Enseguida dejamos el asfalto y comenzamos el recorrido por las pistas (-carriles-, como les llaman aquí) que se adentran en el Parque Nacional De Sierra Nevada.

Una breve parada para cambiar líquidos y a presiones.

Las sensaciones de los primeros metros por tierra son difíciles de describir. De pie sobre la moto, estrujando con las rodillas el depósito, con el cuerpo ligeramente inclinado sobre ella, acariciando su manillar y así, de su mano, navegando por los caminos sintiendo el aire en el pecho. Me viene al recuerdo que, casi siempre, al pasar por los incómodos badenes que salpican nuestros pueblos y ciudades, me pongo de pie sobre ella, resistiéndome muchas veces volver a sentarme…

Una vez más, los paisajes que atravesamos no paran de sorprenderme, una vez más, el desierto se conjuga con el bosque, y viceversa. Detrás de la pantalla se dibuja una sonrisa que aún me dura.

Tras unos kilómetros de pista llegamos a un nevero a pie de camino. Por un momento creo haber llegado al éxtasis: el sitio es precioso. Nos hemos traído un trocito, aquí os lo dejo… sobran las palabras, nos vemos unas fotos más abajo.

En mitad de la embriaguez producida por el paisaje, el cielo nos regala los primeros copos de nieve, que terminan de decorar el momento. Quizás la última nevada antes de dejar paso al buen tiempo…

Dejamos aquel lugar y continuamos ruta bajo una nevada que por momentos arreciaba y que además, venía acompañada de un molesto viento. La imposibilidad de ver tras la pantalla de mi casco me invita llevar la visera levantada, mientras, pequeños alfileres de hielo se clavan en mis mejillas, recordándome que estoy despierto y que está vez, no es un sueño.

Por momentos la pista se torna un tanto peligrosa, el agua empieza a formar barro y, en algunos tramos de suelo arcilloso, la moto se desliza en lugar de rodar.

La nieve da paso a la lluvia y, dado que parece ir a más, optamos por modificar nuestra ruta y tomar una alternativa que nos lleve a Fiñana.

Empapados y calados de frío hasta los huesos, aún tuvimos ganas de hacernos alguna foto de camino, a pesar de la lluvia. Una vez llegamos a la carretera, un simpático cartel olvidado en la cuneta de la antigua carretera se alza anunciando la entrada a la provincia de Almería.

Ya por asfalto, enseguida alcanzamos la ansiada cafetería. Un café para calmar el frío. Y es que ni las predicciones acertaron ni nosotros esperábamos semejante meteorología.

Como la lluvia no cesaba, optamos por comer allí mismo. Unas cervezas y esos bocadillos que nos íbamos a comer en algún merendero de la sierra… Aún así, disfrutamos del cambio de planes y nos echamos unas risas.

Mientras, nuestras fieles monturas reposaban bajo la incesante lluvia, esperando el momento para reemprender la marcha.

Freewind

Garrigs

Magustin78

Morotuge

Pelusus

LugareñoX 😉

Tras reponer fuerzas y conversar intensamente, la lluvia cesó y decidimos volver por carretera a Almería. Nos dirigimos hacia Nacimiento por una antigua nacional y de allí, atravesamos la Sierra de Gador por una carretera sinuosa y divertida (Ctra. Ricaveral).

Una vez en las proximidades de Almería, antes de separarnos, decidimos parar para adecentar a nuestros fieles corceles.

Despedida, no sin antes insinuar repetir la ruta que hemos dejado inacabada en una IV KDD que ya está en ciernes.

Una vez más, unos paisajes almerienses que fascinan y una compañía inmejorable, sin duda, los ingredientes perfectos para impregnarte y sentir cada instante.

Nos vemos en la siguiente.

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